Testimonios Una Luz en la Noche (7)

por Depasxuventude
Ha llegado el gran final de esta primera Luz en la Noche: 
¡¡Nuestra antorcha nos escribe sus testimonios!!
“Jesús está vivo hoy”. Esta es la sentencia con la que el Padre Andrea Brugnoli iniciaba el Curso Base  en Santiago hace 2 semanas. Es fácil decirlo pero difícil creerlo. Decía el arzobispo de Milán que las iglesias de su diócesis estaban  llenas de practicantes no creyentes y viendo a mi alrededor muchas veces es difícil pensar lo contrario. Hoy en día lo normal es pensar que tu fe no tiene  cabida fuera de los domingos, determinados grupos o situaciones.
Creerte esto es fuerte, pero hacerlo tuyo hace que no puedas hacer otra cosa más que compartirlo, contagiarlo. Una fe que no se comparte, que nos la guardamos, es una fe destinada a marchitarse.
La noche del 8 de febrero hicimos por primera vez la experiencia de “Una Luz en La Noche” en Galicia en la parroquia de Santa María la Mayor. Acudieron a la llamada más de 70 jóvenes de toda la diócesis acompañados por sus delegados de Juventud y del Arzobispo de Santiago. Era increíble ver cómo más allá de grupos o parroquias el fin común, el  anuncio de Jesús, había conmovido los corazones.
En todo el proceso existe un concepto clave, el cambio de chip, el dardo preciso que nos explicaba el padre Andrea. Evangelizar no es convertir, no pretendas salvar el mundo en una noche pues eso ya lo hizo Él. Tu función es anunciarlo a tus iguales sólo Jesús puede ablandar los corazones de los que te encuentras en tu camino. Tú sólo eres el medio.
Como responsable de los centinelas que habían recibido el ministerio de salir a la calle, mi primera función fue la de tranquilizarlos. El nudo presente en la garganta  y las caras de pánico eran generalizados. “¿Por qué? Lo único que no quería era que me tocase calle” fue la frase más común. Y era normal, salir afuera a parar a tus iguales, un sábado noche, en plena ciclogénesis y anunciarles que JESÚS VIVO les espera en la iglesia es algo muy duro.
A lo largo de la noche se produjo un cambio  increíble. Si bien al comienzo las caras largas y la perplejidad eran la tónica  predominante, poco a poco se obró la maravilla y la gente a la que le salían al encuentro comenzó a agradecer, a sonreír, a interesarse… Eran conscientes de que la invitación que se le hacía iba más allá de un flyer para acudir al pub de moda; era algo que les llamaba a encontrarse con Dios mismo, ¡¡les llamaban a cambiar su vida!!
La noche era dura y algunos de los centinelas acudían de vuelta a orar un rato con su intercesor. Fue ESPECTACULAR comprobar cómo se encontraban en la iglesia a aquel que tenía mucha prisa porque había quedado para el botellón o el otro  ateo por el que no habrían dado un duro que, minutos antes, les confesaba que esto le parecía “Una movida muy chunga” Sólo el señor sabe por qué caminos actúa .
Doy gracias  a Dios por ese revoltijo de estómago; ese morderse las uñas; ese “vas tú o voy yo”. Pues seguramente es parecido a lo que también sintieron los apóstoles en su día. Por Jesús me arriesgo, soy capaz de ponerlo delante porque sé que es la Verdad y sé que me protege. El sentir esto también nos enseña que no estamos muertos por dentro, que los primeros evangelizados somos nosotros mismos.
El amor de Dios te cambia desde dentro y por eso ahora hemos iniciado un camino de no retorno. Jesús vivo es la luz en la noche, Jesús te espera, no sólo una, sino todas las noches de tu vida. Como en el envío de Juan Pablo II en la JMJ de Toronto, somos nosotros  ahora los llamados a ser los “Centinelas de la Mañana”
Delfín (Equipo Antorcha. Responsable del ministerio de la calle)
Cambio de mentalidad. Así es como resumiría mi experiencia después de vivir una Luz en la Noche.
Recibir el envío de nuestro obispo don Julián Barrio al ministerio de acogida, hizo que fuese algo especial, donde mi función  era acoger a todos los jóvenes que se acercaban a la iglesia y  acompañarles para que viviesen un encuentro personal con Jesús, centro de toda la noche, siendo consciente de las historias personales que se nos presentaban, y que probablemente muchos de ellos lo que menos esperaban al salir de casa era acabar de rodillas ante Él.
Fue toda una bendición, más allá de lo que podría parecer una metodología que invitaba al despiste: escribir una oración, una vela que representa tu fe,  la música que sonaba de fondo proclamando la Palabra de Dios, etc. Veía como poco a poco el corazón de las personas a las que acompañaba se iba ablandando y estoy segura que sólo Dios es capaz de hacer esto utilizándome como instrumento.
Realmente despertar esa inquietud de salir a evangelizar a la calle y acercar a Jesús a otros jóvenes es a simple vista una locura, sin embargo después de vivir esta experiencia pienso que si no contagio mi fe, si la guardo, no sería auténtica.
Abrazos, lágrimas, infinitas gracias por parte de los jóvenes que acompañamos hicieron que los centinelas de acogida nos emocionemos y continuemos adelante con esta gran misión que es presentar el Reino de Dios y sobre todo ser nosotros evangelizados ya que despertamos la fe que nos entregaron en nuestro bautismo.
Fue una noche llena de testimonios impactantes donde la huella profunda es Cristo que toca el corazón de cada uno de nosotros.
No quería terminar este pequeño testimonio sin dar gracias a todas las familias de la parroquia de Santa María la Mayor de Pontevedra que se involucraron en la organización de esta experiencia con su buen quehacer y acogiendo realmente con mucha alegría y humildad a todos los jóvenes de las diócesis gallegas pero, sobre todo, orando por todos los que esa noche salían a las calles de Pontevedra a anunciar que Jesús vive. Su entrega y su generosidad se verán recompensadas el ciento por uno. 
Elena  (Equipo Antorcha. Responsable de acogida)

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