Testimonio JMJ: Dios me quiere sin maleta

por obradoiros

A pesar de que ya estuve en la JMJ de Madrid , esta ha sido la primera JMJ que he podido vivir con consciencia. En la de Madrid era pequeña y apenas sabia a lo que iba.

Pero esta vez venía predispuesta a comerme el mundo. Quería dar todo de mí para luego poder dar fruto en mi ciudad (Talavera de la Reina) a través de mi testimonio de vida, pero como siempre que voy a eventos de este tipo, acabo recibiendo más de los demás que yo dando.


Lo primero que quiero hacer es agradecer a todas las personas que me han acompañado en esta maravillosa aventura de sentirme Iglesia global y por supuesto a Dios que es el que ha hecho esto por mí y con el que me siento INFINITAMENTE agradecida. Agradecer por supuesto a la Diocesis de Santiago, a mis “Gallegos”, que me han acogido como si fuera una más de ellos y no solo me han acogido…hasta me han vestido gracias a unos problemas “maletudos” que me han hecho vivir desde la humildad y la caridad estas Jornadas de la juventud.

Ya metiéndome más en la experiencia quiero mostrar mi agradecimiento infinito a las tres familias maravillosas que nos han acogido estos días, puesto que nos han dado lo que tenían, literalmente no lo que les sobraba. Yo tuve la suerte de acoger a peregrinos franceses para la JMJ de Madrid y la sensación que me queda ahora después de lo vivido es que dimos lo que nos sobraba, no todo lo que pudimos.

Por todo esto y muchísimo más (que no voy a poner pues intento ser breve), he podido disfrutar de una experiencia que no solo me ha hecho crecer en la fe, pues con la experiencia vivida me he acercado a las obras de misericordia como jamás había pensado desde la comodidad de mi vida diaria, sino humanamente ha sido muy enriquecedor pues he aprendido a dejar cuidarme…desde las picaduras en el pie, hasta cuando ese sol abrasador en el campo de la Misericordia llegó a mí. He aprendido la gran lección de fe: Dios me quiere por lo que soy…sin maleta, con ropa más que usada, con mis picaduras, con mi cansancio, con mi lipotimia, en pantalón largo o corto, da igual…me quiere por lo que soy.

Todo fueron momentos maravillosos, aunque con sus contrariedades, pero el momento en el que por sorteo me tocó una entrada para el sector “S”, justo delante del Papa para la Vigilia… ¡no me lo podía creer! Estaba claro que iba a ser la experiencia de mi vida, el Señor me quiere y me cuida de una forma increíble, aunque sienta a veces que no merezca tanto amor.

Ahora he vuelto de la JMJ con las pilas cargadas y muchísimas ganas de levantarme del sofá y llevar el mensaje al mundo. Cristo murió por nosotros y nos ha regalado el Cielo…y por amor tenemos que conservar ese regalo.


¡¡GRACIAS!!

Nos vemos en Panamá.


Alejandra González


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