El Santo Padre pide a los jóvenes consagrados que no pierdan la capacidad de soñar

por obradoiros

El Papa reflexiona y da las indicaciones para vivir la vocación siguiendo tres ideas clave: cercanía, profecía y memoria


Hay una libertad que viene del Espíritu y hay una libertad
que viene de la mundanidad. Así lo ha indicado el santo padre Francisco,
que se ha reunido este jueves por la mañana con jóvenes consagrados
venidos de todas las partes del mundo, para el encuentro que se está
celebrando en Roma con motivo del Año de la Vida Consagrada. A
propósito, ha explicado que una madre que educa a sus hijos en la
rigidez y no deja que los hijos sueñen y crezcan, “anula el futuro
creativo de los hijos. Los hijos serán estériles”. De este modo, ha
señalado que también en la vida consagrada se puede ser estéril, cuando
no es precisamente profética, cuando no se permite soñar. “Profecía,
capacidad de soñar es el contrario de la rigidez. Los rígidos no pueden
soñar”, ha indicado.

Durante el encuentro, el Papa ha hablado durante casi una
hora improvisando su discurso y respondiendo a algunas preguntas que le
realizaron. Así, Francisco ha destacado tres ideas sobre las que ha
reflexionado: cercanía, profecía y memoria.

Ha reconocido que uno de los pecados que a menudo encuentra
en las comunidades religiosas es la incapacidad de perdón entre los
hermanos y las hermanas. Del mismo modo, ha advertido sobre el pecado
del chismorreo, que es “terrorismo” porque “lanza una bomba” sobre la
fama del otro y lo destruye. Del mismo modo, Francisco ha llamado la
atención sobre la cultura de lo provisional invitando a entrar en “la
cultura de lo definitivo: ¡Dios ha enviado a su Hijo para siempre!”

Respondiendo a otra de las preguntas, el Pontífice ha
reconocido que evangelizar no es lo mismo que hacer proselitismo, “no
somos una asociación de fútbol que busca socios”. Si tu corazón arde de
amor por Jesucristo “eres un buen evangelizador o una buena
evangelizadora”, ha reconocido el Papa. Al respecto, ha pedido perdón
por ser “un poco feminista” pero que ha querido dar las gracias por el
testimonio de las mujeres consagradas –no todas, pero, hay algunas un
poco histéricas–: tenéis esas ganas de ir siempre en primera fila. ¿Y
por qué sucede esto?, se ha preguntado el Papa. “Porque sois madres,
tenéis esta maternidad de la Iglesia, que os hace estar cerca”. La
religiosa –ha asegurado– es el icono de la Madre Iglesia y la Madre
María.

Al hablar de la memoria, Francisco ha invitado a recordar
el “primer encuentro con Jesús”, “la memoria de la vocación”. Ha
exhortado a que “en los momentos oscuros, en los momentos de tentación,
en los momentos difíciles de nuestra vida consagrada, volver a las
fuentes, hacer memoria y recordar el estupor que hemos sentido cuando el
Señor nos ha mirado”. Recordando el día de su primera llamada, el 21 de
septiembre de 1953, Francisco ha contado que lo que le ha fascinado de
Jesús y del Evangelio fue “su cercanía conmigo: el Señor no me ha dejado
solo, tampoco en los momentos feos y oscuros, tampoco en los momentos
de pecado”.

El Santo Padre ha invitado a los presentes a aprender a hacer memoria
de la propia vida delante del Señor y hacer fiesta “cuando recuerdes
las maravillas que el Señor ha hecho en tu vida”.

Para finalizar su discurso, el Pontífice ha explicado que
uno de las peores actitudes de un religioso es “el narcisismo”. Frente a
esto, el Papa ha propuesto la adoración, la oración silenciosa: “sed
hombres y mujeres de adoración”, ha concluido Francisco. 

 

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