Testimonio Tierra Santa: “FUE VERDAD….es alucinante!”

por Depasxuventude

El Viaje a Tierra Santa no es una actividad más de la
Delegación de Pastoral Universitaria y Juvenil. Es una peregrinación que todo
cristiano debe hacer alguna vez en su vida porque visitas el lugar donde
sucedió lo más importante de la historia de la humanidad
: el nacimiento, la
muerte y la resurrección de un hombre que recuperó la vista a un ciego, hizo
andar a un paralítico, resucitó a un amigo llamado Lázaro, transformó el agua
en vino en una boda, multiplicó un poco de pan y unos pocos peces en cantidades
industriales, caminó sobre las aguas, le dieron la oportunidad de salvarse y no
morir de la peor forma de su época: La Cruz. Eligió morir y resucitó al tercer
día. En resumen: un revolucionario!!! 

Cuando todo esto que llevas escuchando años y años los
domingos en misa, lo sitúas en tiempo y lugar en el mapa, lo visitas y
experimentas que 

FUE VERDAD….es alucinante!

En Jerusalén, Belén y Nazareth se
pueden visitar lugares que a ciencia cierta llevan siendo venerados desde el
siglo I, justo después de la muerte y resurrección de Jesús: El cenáculo (dónde
Jesús tuvo su última cena e instituyó la Eucaristía, el lugar de su sepulcro,
de su muerte, donde nació Él, donde nació María, donde vivió durante 30 años,
donde pescaba, donde descansaba en Betania, donde hizo su vida pública, donde
se bautizó, el huerto de olivos donde rezó antes de que lo arrestaran en
Getsemaní…¡¡¡es una pasada!!! Nada que ver con nuestros Portales de Belén de
Navidad pero vale la pena recorrer los pasos que Jesús hizo…entender el contexto
de la época y todo lo que dijo en esos lugares que podemos leer en los
Evangelios y que yo omitía en mi cabeza cuando escuchaba las lecturas.


Gabi y yo fuimos a Tierra Santa porque tenemos los mejores
amigos que se puede tener. Entre los preparativos y nervios de la boda… este
viaje ha sido un oasis en el medio de este verano tan ajetreado.
Nos hizo “centrarnos
en lo realmente importante”: olvidarnos de todo lo demás y prepararnos para el
gran salto que vamos a dar próximamente.
¿Lo que más me ha gustado?

Me encantó la misa celebrada en la gruta de Belén, en la que
nació Jesús. Fue super especial, ya que rezamos especialmente por las familias,
nos pasamos el niño Jesús en brazos todos los presentes y al final cantamos
villancicos de Navidad como si estuviésemos en el 25 de diciembre. Fue muy
emotivo poder estar allí justo en esta etapa de nuestras vidas, en la que
pronto formaremos una familia.


También fue impresionante el paseo en barco por el mar de
Galilea, en el que en el medio y medio del lago apagamos los motores y
estuvimos un rato en silencio, escuchando el mar, recibiendo la brisa, rezando,
cantando y luego bailando.

Mi tercer lugar favorito fue la Basílica de la Anunciación,
donde María dijo que SI. Dijo que SI sin dudarlo y con todo lo que suponía para
ella. Es difícil de explicar con palabras la admiración a María en ese
lugar… tiene algo especial que sólo sentirás si estás allí.

Por último, destacaría cuatro momentos más: la hora Santa
que hicimos en el Huerto de los Olivos, la renovación de nuestro casi ya
terminado noviazgo en Caná de Galilea, la respuesta individual, personal y
difícil que tuvimos que darle a Jesús en el lugar exacto donde se encuentra la
roca donde le preguntó a Pedro: “¿Me amas?” y por último una tertulia que
compartimos con dos chicos cristianos de raza árabe que vivían en Belén. Nos
contaron su día a día y me impresionó cada una de sus palabras.

Damos gracias a todas las personas que hicieron posible que
disfrutáramos de este viaje, porque no vamos a olvidar nunca todo lo vivido. Ha
sido genial poder ir con este grupo en concreto de personas; que son las que
hacen que un viaje sea una pasada e irrepetible.

Tierra Santa te cambia la vida. 

Vuelves con ganas de ser un
apóstol allá donde vas, de no avergonzarte nunca de tus creencias, de estar
seguro de tu fe y de que tu religión es la verdadera. 

Dónde se supone que te
tienes que emocionar como en el Santo Sepulcro en mi caso no lo hice, pero a lo
largo del viaje, Jesús tiene preparado “los momentos” clave. No depende de ti,
sino que de repente un lugar, una persona, unas palabras son especiales e
inolvidables.

Para los que aún no fuisteis, os animamos a hacerlo. No os
arrepentiréis de hacer el esfuerzo económico, dejar vuestros trabajos una
semana, o vuestras ocupaciones, porque a la vuelta tendréis ojos nuevos que
verán las cosas de otra manera y mucha fuerza para poder afrontar lo que sea.

¡Gracias!

PD: Por escrito no tengo que hablar más alto 😀


Laura Ayude







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